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    July 29

    MANTRA DE LA COMPASIÓN

     

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    Hernan Silvawrote:
    En Mantra de la Compasión Universal
    El Mantra de la Compasión Universal, OM MANI PADME HUM, lostibetanos lo pronuncian «Om Mani Peme Hung». Encarna lacompasión y la bendición de todos los budas y bodisatvas, einvoca en especial la bendición de Avalokiteshvara, el Buda de laCompasión. Avalokiteshvara es una manifestación del Buda enla Sambhogakaya, y su mantra se considera la esencia de lacompasión de Buda hacia todos los seres. Así como Padmasambhavaes el maestro más importante para el pueblo tibetano,Avalokiteshvara es el buda más importante, y la deidad kármica de Tíbet. Según un dicho muy conocido, el Buda de la Compasión llegó a grabarse tanto en la conciencia tibetana que cualquier chiquillo que supiera pronunciar la palabra «madre» también sabía recitar el mantra OM MANÍ PADME HUM.

    Se cuenta que, hace innumerables eras, mil príncipes hicieron
    el voto de convertirse en budas. Uno de ellos decidió llegar
    a ser el Buda que conocemos con el nombre de Gautama
    Siddharta; Avalokiteshvara, empero, hizo el voto de no alcanzar
    la Iluminación hasta que los otros mil príncipes se hubieran
    convertido en budas. Además, en su infinita compasión, hizo
    también el voto de liberar a todos los seres conscientes de los
    sufrimientos de los distintos reinos del samsara, y formuló la
    siguiente plegaria ante los budas de las diez direcciones: «Que
    pueda ayudar a todos los seres, y si alguna vez me canso de esta
    gran obra, que mi cuerpo se destruya en mil pedazos». En
    primer lugar, se dice, descendió a los reinos infernales, y luego
    fue ascendiendo gradualmente, pasando por el mundo de los
    espíritus hambrientos, y así sucesivamente hasta llegar al reino
    de los dioses. Una vez allí, volvió la vista hacia abajo y consternado
    descubrió que, aunque había salvado a innumerables seres
    del infierno, seguían cayendo otros seres en número igualmente
    incalculable. Esto lo sumió en el más profundo pesar, y por un
    instante casi perdió la fe en el noble voto que había hecho, de
    manera que su cuerpo estalló en mil pedazos. En su desesperación,
    Avalokiteshvara pidió ayuda a todos los budas, que acudieron
    a socorrerle desde todas las direcciones del universo, en
    forma de una suave ventisca de copos de nieve, según dice un
    texto. Con su gran poder, los budas volvieron a reunir los
    pedazos, y a partir de entonces Avalokiteshvara tuvo once cabezas
    y mil brazos, y un ojo en la palma de cada mano, como
    símbolo de esa unión de sabiduría y medios útiles que es la
    marca de la auténtica compasión. Bajo esta forma, era aun más
    resplandeciente que antes y dotado de un mayor poder para
    ayudar a todos los seres, y su compasión se volvió aun más
    intensa mientras repetía una y otra vez este voto ante todos los
    budas: «Que no alcance el estado final de buda hasta que todos
    los seres conscientes alcancen la Iluminación».
    Se cuenta que en su pesar ante los sufrimientos del samsara
    le cayeron dos lágrimas de los ojos, lágrimas que, por la bendición
    de los budas, se convirtieron en las dos Taras. Una es Tara
    en su forma verde, que es la fuerza activa de la compasión, y la
    otra es Tara en su forma blanca, que es el aspecto maternal de
    la compasión. El nombre Tara significa «la que libera»; la que
    nos transporta a la otra orilla del océano del samsara.
    Está escrito en los sutras del Mahayana que Avalokiteshvara
    dio su mantra al propio Buda, y Buda a su vez le concedió
    la tarea noble y especial de ayudar a todos los seres del universo
    a alcanzar la budeidad. En aquel momento, todos los dioses
    hicieron caer una lluvia de flores sobre ellos, la tierra tembló
    y el aire resonó con el sonido
    OM MANI PADME HUM HRIH








    Avalokiteshvara o Chenresig
    Amor Compasivo Universal



    Dice un poema:


    Avalokiteshvara es como la luna
    cuya fresca luz extingue los fuegos ardientes del samsara;
    bajo sus rayos, el loto de la compasión de floración nocturna
    abre por completo sus pétalos.


    Las enseñanzas explican que cada una de las seis sílabas que
    componen el mantra, OM MA NI PAD MÉ HUM, tiene una
    virtud específica y poderosa para provocar la transformación en
    distintos aspectos de nuestro ser.

    Las seis sílabas purifican completamente
    las seis ponzoñosas emociones negativas, que son
    manifestación de la ignorancia y que nos hacen obrar de un
    modo negativo con el cuerpo, el habla y la mente, creando así
    el samsara y los sufrimientos que en él experimentamos. Por
    mediación del mantra, el orgullo, los celos, el deseo, la ignorancia,
    la codicia y la ira se transforman en su verdadera naturaleza,
    las sabidurías de las seis familias de budas que se manifiestan
    en la mente iluminada.'

    Así pues, cuando recitamos OM MANÍ PADME HUM, se
    purifican las seis emociones negativas que son la causa de los
    seis reinos del samsara. Es así como la recitación de las seis
    sílabas evita el renacimiento en los seis reinos, y disipa además
    el sufrimiento inherente a cada uno de ellos.

    Al mismo tiempo, recitar OM MANÍ PADME HUM purifica
    por completo los agregados del yo, los skandas, y
    perfecciona las seis clases de acción trascendental del
    corazón de la mente iluminada, las paramitas de la
    generosidad, la conducta armoniosa, la paciencia, el
    entusiasmo, la concentración y la sabiduría.

    Se dice también que OM MANÍ PADME HUM confiere
    una poderosa protección contra toda clase de influencias
    negativas y contra varias formas distintas de enfermedad.

    A menudo se añade al mantra la sílaba HRIH, la «sílaba
    semilla» de Avalokiteshvara, de modo que se convierte en OM
    MANÍ PADME HUM HRIH. HRIH, la esencia de la compasión
    de todos los Budas, es el catalizador que activa la compasión
    de los Budas para transformar nuestras emociones negativas
    en su naturaleza de sabiduría.


    Kalu Rimpoché escribe:


    Según otra manera de interpretar el mantra, se puede decir
    que la sílaba OM es la esencia de la forma iluminada;
    MANÍ PADME, las cuatro sílabas centrales, representan el
    habla de la Iluminación, y la última sílaba, HUM, representa
    la mente de la Iluminación. El cuerpo, el habla y la
    mente de todos los budas y bodisatvas son inherentes al sonido
    de este mantra, que purifica los oscurecimientos de cuerpo,
    habla y mente, y lleva a todos los seres al estado de
    realización. Sumado a nuestra propia fe y a nuestros esfuerzos
    de meditación y recitación, surge y se desarrolla el poder
    transformador del mantra. Podemos verdaderamente purificarnos
    de esta manera.

    Pensando en quienes están familiarizados con el mantra y
    lo han recitado con fe y fervor durante toda la vida, el Libro
    tibetano de los muertos reza porque: «Cuando (en el bardo) el
    sonido de dharmata ruge como un millar de truenos, pueda
    todo convertirse en el sonido de las seis sílabas». De un modo
    semejante, en el Surangama Sutra leemos:
    Cuan dulcemente misterioso es el sonido trascendental de
    Avalokiteshvara. Es el sonido primordial del universo. [...]

    Es el murmullo apagado de la marea que se retira. Su
    sonido misterioso trae liberación y paz a todos los seres
    conscientes que en su dolor piden ayuda, y les da una
    estabilidad serena a todos los que buscan la paz ilimitada
    del Nirvana.

    Sogyal Rimpoché
    July 29

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